Paso Encarnado

La historia de la Archicofradía del Santísimo Cristo de la Sangre, Paso Encarnado como hermandad penitencial se remonta a la fundación oficial en 1590 por la Orden Franciscana de la Cofradía de la Santa Vera Cruz y Sangre de Cristo. Sin embargo, su existencia está documentada desde 1555, con el propósito de fomentar la indulgencia y la contrición, moviendo los corazones de los fieles a la piedad mediante la penitencia y la disciplina. Desde sus inicios, la cofradía organizaba una procesión el Jueves Santo, descrita como donde los penitentes se disciplinaban públicamente acompañando la imagen de Cristo Crucificado.

Tras la desaparición de la antigua Archicofradía, el Paso Encarnado se funda como una reorganización de la devoción al Cristo de la Sangre en el convento de San Diego en el arrabal de la Ciudad. Finalmente, a principios del siglo XX el Paso Encarnado se erige en su actual sede, la Iglesia Parroquial de San Cristóbal, donde rinde culto a sus imágenes.

Desde su fundación, ha sido una cofradía marcada por el esfuerzo y la dedicación de sus miembros, quienes, con escasos recursos pero gran devoción, han convertido al Paso Encarnado en el orgullo del Barrio de San Cristóbal.


La noche más especial para la Archicofradía es el Jueves Santo, cuando la Procesión del Silencio recorre las calles del Barrio, envuelta en el sobrecogedor sonido de las saetas.

La imagen titular de la archicofradía es el Santísimo Cristo de la Sangre, obra del escultor valenciano José Gerique Chús. Originalmente, desfilaba sobre un trono de ruedas, pero en la actualidad es llevado a hombros por la Hermandad de Costaleros, que en 1996 tomó el relevo de los soldados del Regimiento de Infantería Mallorca XIII. De ahí que perviva el carácter castrense a la hora de portarlo.

En la procesión del Silencio también procesionan las imágenes de la Virgen de la Soledad es una obra del renombrado imaginero murciano Sánchez Lozano y de Nuestro Señor Jesús atado a la columna, conocido como el Señor de la Penitencia, de José Antonio Hernandez Navarro.

El Paso Encarnado participa también en el resto de procesiones pasionarias de la ciudad. Destacan actos propios como el encuentro en la plaza de la Estrella de las tres imágenes de la Archicofradía el Martes Santo, la Serenata a la Virgen de la Soledad la noche del Miercoles Santo y los encuentros que realiza el Cristo de la Sangre con la Virgen de los Dolores y la Virgen de la Amargura la tarde del Viernes Santo.